Ella y ellos... Luis Alberto Battaglia



Ella sola
y ellos muchos,
ella llantos
y ellos risa,
ellos juego
y ella espanto.
¿Quién devuelve la sonrisa?
Si ellos todo
y ella nada,
si ellos gritan
y ella calla,
si ellos viven
y ella muere.
¿Quién emprende la batalla?


Severa conminación de un ciudadano del mundo... Miguel Labordeta.




Matáos
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.
Si vuestra rabia es fuego que devora tal cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruíos aniquilaos ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.

Invadid con vuestro traqueteo
los talleres los navíos las universidades
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece
triturad toda rosa hallad al noble pensativo
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes
en esta misma hora que sonríe
por una desconocida ciudad de provincias
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estío secreto.

Inundad los periódicos las radios los cines las tribunas
de entelequias estructuras incompatibilidades
pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo
ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.

Asesinaos si así lo deseáis
exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas
que jamás asiríais un fusil de bravura
pero dejad tranquilo a ese hombre tan bueno y tan vulgar
que con su mujer pasea en los económicos atardeceres.

Aplastaos pero vosotros
los inquisitoriales azuzadores de la matanza
los implacables dogmáticos de estrechez mentecata
los monstruosos depositarios de la enorme Gran Estafa
los opulentos energúmenos que en alza favorable de cotizaciones
preparáis la trituración de los sueños modestos
bajo un hacha de martirios inútiles.

Pisotead mi sepulcro también
os lo permito si así lo deseáis inclusive y todo
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos
pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna
al campesino que nos suda la harina y el aceite
al joven estudiante con su llave de oro
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.

Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
y entre todos aspiran a vivir tan sólo esto
y de ellos ha de crecer
si surge
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil
hacia otras aventuras más hermosas.


Oda primera... Alberto Carrizo


Siete días veintiún turnos
con el abecé del miedo;

salitral, padre del frio
hijo de camanchacales y lunas
huyendo a saltos;

sopa aguada mote seco
aveces pan duro
levantando los esqueletos
de tanto chiquillerío.

Está echada tu suerte
si te legitiman luego
y te reinscriben todonuestro
redescubierto
salitre
salitre herido.


Poeta del Norte... Julio Miralles

Somos poetas de agua en el frío de la muerte
mojados hasta el tuétano de franca rebeldía
guachos somos
sin nombre ni paisaje
el ojo gastado de arena y de miseria.


Los árboles nos asustan
con su terrorífico verde.
La lluvia nos asusta.
Los pájaros los conocemos buitres
y buitre amamos su negra desventura
su paciencia de pompa fúnebre, su hediondez, sus plumas duras.



Alineación al centro


Música de bombo y bronce
carnaval para mitigar la lejanía.
Duna - desierto - cofradía
flores de latón oxidando la memoria.
Altiplano somos
geografía niuna parte
de un país habituado a negar nuestra existencia.


Poetas somos como agricultores de la nada
haciendo pan de la esperanza,
cultivando quinoa la poesía de la noche,
chupando el alma a la guayaba,
haciendo patria a pura tripa
a puro sol
a mineral fundiendo la palabra.



Con suerte nos nombran a veces…
en la imaginación del sur
somos hermanastros,
hijastros bordeando el mapa,
viudos de toda alegoría,
mitología de bares,
chamullo de puerto.
Peruanos nos dicen
como si nos doliera…
Indios nos dicen
en su europea fantasía.


Nosotros enviamos poemas en botellas
y los arrojamos a la pampa
o a la salitrera nostalgia de la luna.
Nos sentamos a esperar la desgracia
la masacre, el naufragio, el maremoto…
acostumbrados como estamos al hambre y la desdicha.

Adriana Meza de la Sotta.... homenaje postumo a una gran mujer

Ha pasado a otro plano, pero sus versos y todo el amor que entregó, se queda entre los que la quisimos y admiramos....

Aqui dos de sus poemas recientes



SE VA...

Se va mi alma en un sollozo leve,
se va el crepúsculo y la noche llega,
se va muy triste la ilusión perdida
con los sueños volando al infinito.

Se va el amor, se va el sufrimiento,
se va el alma perdida en los recuerdos,
las palabras sencillas musitadas
y las manos agitando pañuelos.

Te vas en soledad y sentimientos,
te vas por las montañas y en el viento,
te vas con el alma entristecida
pensando en olvidar este momento.

De lo nuestro, el alma se acongoja,
mirándonos a los ojos, pensaremos
talvez en un mañana no lejano,
tranquilo el corazón,habrá un reencuentro.



Cuando el día llegue
con su luz muy bella,
y la tarde se muera
tranquilamente;
si el tiempo se aleja
de los días vividos
y estoy sola pensando
en recuerdos alegres,
llegará el olvido...
llegará el olvido...

Si en la playa
contemplo
el mar soberbio
con sus olas y espumas
bailando ruidoso
en alegre concierto,
y estoy sola pensando
en bellos momentos,
llegará el olvido...
llegará el olvido...

Si vuelves un día
de lejanas tierras,
y vienes sonriendo
para alejar mis penas,
y me ves sola
en la tarde que se muere,
o en la playa hermosa
con su mar soberbio,
sentirás que el olvido
atrapó tu ausencia.

Escenas del olvido... Felipe Robles Castillo




He recorrido por horas innumerables las calles de esta historia
buscando tu ventana en la noche del olvido
aguzando el oído en busca de tu música
esa música que nos desgarró el alma una madrugada sin época

He abierto innumerables puertas en busca de tu beso
destapado innumerables botellas en busca de tu pasión
incontables blusas en busca de tu pecho

He soportado la inclemencia del otoño
y la nostalgia implacable
pero jamás te he vuelto a encontrar como te encontré esa noche

esa noche de abrazos torpes y miradas algo tímidas
de confesiones mágicas y conversación sin tapujos
esa noche en la que nos pertenecimos sin pertenecernos
frente a frente
niños como fuimos

Qué certeza podríamos tener de que no fue un sueño
de que la música nos desgarró
el vino nos enamoró
el tiempo se durmió y nos sorprendió abrazados por la mañana
qué certeza podríamos tener
de que el otro realmente existe en algún lugar del mundo
caminando en alguna noche brumosa
divagando sobre los ojos del otro
y escapando a las sílabas que pronuncian su nombre.


Bésame... María Isabel Marín


Mi corazón se quiebra
Trizas y pedazos caen hacia la oscuridad.
Tiemblan los años, los siglos,
mientras los rasgidos de mi corazón
aúllan al dolor contenido.

¿Cómo guardo mi dolor?

No suprimo tiempos ni voces,
solo algunas visiones macabras
fabricadas por mi mente.

Debería de vez en cuando
robar alas a los unicornios,
para volar y alejarme del dolor.

Dime que es un sueño,
que no soy un perdedor...

La suerte rueda en tus ojos,
en mi sangre y en el musgo
aferrado a la roca ancestral.

Bésame y quiebra mi encolerizada mente.
Bésame y libérame de los demonios
que deambulan en mi cuarto.
Bésame y rescátame de mi misma...